BUQUE ARM PO-26: DE PATRULLA OCEÁNICA A REFUGIO SUBMARINO
Lo que durante décadas fue un buque dedicado a las labores de vigilancia y seguridad marítima ahora tendrá una nueva misión: convertirse en hogar para cientos de organismos marinos.
La Secretaría de Marina realizó el hundimiento controlado del ex buque ARM “Ángel Ortiz Monasterio” (PO-26), en las inmediaciones de la bahía de San Carlos, municipio de Guaymas. La operación forma parte del Sistema Arrecifal Artificial Sonorense (SAAS).
DE PATRULLA A ARRECIFE
El buque no terminó simplemente en el fondo del mar. Su nueva función será servir como estructura para generar refugios y hábitats destinados a diversas especies del Golfo de California.
De acuerdo con la Secretaría de Marina, la estructura podrá favorecer la supervivencia, crecimiento y reproducción de organismos como peces, corales, langostas, estrellas de mar, erizos, caracoles, nudibranquios y algas, además de contribuir al desarrollo de pastos marinos.
La incorporación del barco también busca darle un nuevo impulso al buceo turístico, la investigación científica y las acciones de conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos marinos.
UNA SEGUNDA VIDA BAJO EL MAR
El “Ángel Ortiz Monasterio” fue construido entre 1981 y 1982 en San Fernando, Cádiz, España. En 1983 se incorporó al Servicio Activo de la Armada de México, donde desempeñó funciones de patrulla oceánica en el Mar Territorial y la Zona Económica Exclusiva.
Ahora, después de su etapa como embarcación militar, comienza una nueva historia en el fondo marino. Este hundimiento se suma al realizado el 10 de julio de 2026, cuando también fue incorporado al sistema arrecifal artificial el ex buque “Mariscal” (PC-211).
EL OBJETIVO: MÁS VIDA EN EL GOLFO
Ambos hundimientos se realizaron bajo la normatividad ambiental, de seguridad marítima y navegación correspondiente, con preparación técnica de los cascos y supervisión de las condiciones oceanográficas y operativas.
La apuesta es convertir estructuras que ya terminaron su vida operativa en nuevos espacios para la biodiversidad. Así, el antiguo buque de la Armada cambia las aguas de patrulla por las del ecosistema: de vigilar el mar, a formar parte de él.
La Secretaría de Marina señaló que el proyecto busca fortalecer la biodiversidad marina, el turismo sostenible y la investigación científica en el Golfo de California.